Obrante en Política Cono Sur, resumen 627 del 10.05.2002
"CODEPU: SOBRE EL RETIRO DE ESTADOS UNIDOS DEL ESTATUTO DE ROMA
Un hecho sin precedentes en la historia del derecho internacional há consumado la administración Bush al retirar la firma de suscripción al Estatuto de Roma, que crea la Corte Penal Internacional.
El día de ayer, se notificó formalmente a las Naciones Unidas a través del subsecretario de Estado norteamericano Marc Grossman, que USA deja de formar parte de los estados firmantes, asumiendo con ello la posición de los sectores más conservadores de la política norteamericana, quienes han insistido en el peligro que para los intereses de la seguridad nacional y, en particular para soldados norteamericanos, representa la eventual ratificación por parte de Estado Unidos del mencionado instrumento.
En efecto, el senador Republicano Jesse Helms, vocero de esos sectores, há sostenido en reiteradas ocasiones que la Corte Penal Internacional es un "monstruo que hay que aniquilar". "Rechazar el tratado de Roma no es suficiente. Los Estados Unidos tienen que combatir el tratado"(sic). Con la decisión de la Administración Bush, se ha concretado el esfuerzo por aniquilar el esfuerzo que por décadas se ha venido realizando con el objeto de contar con herramientas de prevención y represión a los crímenes atroces que asolan la conciencia de la humanidad. Se cuentan millones las víctimas de la barbarie, y por miles los criminales impunes que deambulan libremente.
Es precisamente, esta realidad desoladora, la que exige que se adopten medidas efectivas por terminar con la impunidad de crímenes atroces y que se redoblen los esfuerzos por la creación de instituciones, independientes de los grandes poderes, que garanticen una eficaz persecución a los perpetradores de violaciones a los derechos humanos.
La marginación de los Estado Unidos, aunque es un duro revés al proceso de fortalecimiento de la institucionalidad internacional, no impedirá que la Corte Penal efectivamente entre a sesionar a partir de julio, para conocer, juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en torno a los mas graves violaciones a los derechos humanos, como en efecto lo son los crímenes de guerra, los delitos de lesa humanidad, el genocidio y los delitos de agresión.
Lamentablemente EEUU se margina de uno de los más significativos mecanismos de protección a los derechos elementales, quedando aislado frente a la comunidad internacional, que mayoritariamente ha prestado su consentimiento y hecho suyo la normativa internacional cuestionada por el gobierno de Bush.
Por vías de hecho se pretenden imponer estrechos criterios territorialistas en materia de jurisdicción penal, e impedir que se haga realidad la instalación de un órgano cuya creación ha sido contemplada en diversos instrumentos de origen internacional de protección a los derechos humanos.
Para la principal potencia política y económica del orbe, que ha apoyado desde el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la creación de Tribunales ad hoc Ruanda y Ex Yugoslavia), y que por cierto fue parte de del tratado de Londres que da nacimiento al Tribunal Militar de Nüremberg es, por decir lo menos, contradictorio que se oponga a la creación de un tribunal permanente, que no hace sino recoger la necesidad de contar con instancias jurisdiccionales que operativicen y hagan realidad un conjunto de instrumentos internacionales de protección a los derechos humanos y de los cuales EEUU forma parte.
Resulta, incongruente que frente a la amenaza del terrorismo, Estados Unidos se sustraiga del objetivo de fortalecer la institucionalidad fundada en el derecho a nivel internacional. De hecho, la forma y el contenido del rechazo constituyen una actitud arrogante de desprecio al derecho internacional.
Como lo señala el antiguo fiscal de Nüremberg Benjamín Ferenez, "los inocentes jamás necesitan temer al Estado de derecho" agregando que "al promover un ordenmundial mejor para el próximo milenio, debiéramos recordar las palabras de Tom Paine, que inspiró la Revolución Americana: "Tenemos en nuestras manos remodelar de nuevo el mundo". Los militares estadounidenses deben estar preparados para dar una oportunidad a la paz, en beneficio propio y en el de todos nosotros. En esta era termonuclear, de comunicación instantánea y universal no debemos olvidar nunca que el derecho es siempre más seguro que la guerra."
Reiteramos nuestro apoyo a las iniciativas tendientes a hacer realidad la incorporación de Chile al Estatuto de Roma, y con ello fortalecer un orden mundial que no hace sino estar al servicio de los más débiles y desprotegidos del mundo.
Santiago, mayo de 2002"
[La Corporacion de Promocion y Defensa de los Derechos del Pueblo - CODEPU - de Chile es miembro de la CCPI].